BienestarBienestarBlog¿Por qué viajar es bueno para los niños?

octubre 4, 2019by Fernanda Sarzosa
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Un viaje de aventuras, siempre va a favorecer a los más pequeños del hogar, ya que aporta importantes beneficios para que puedan desarrollarse social y emocionalmente a lo largo de sus vidas. Los padres de familia van a poder observar un evidente cambio de actitud en casa, en la escuela y con la gente que...

Un viaje de aventuras, siempre va a favorecer a los más pequeños del hogar, ya que aporta importantes beneficios para que puedan desarrollarse social y emocionalmente a lo largo de sus vidas. Los padres de familia van a poder observar un evidente cambio de actitud en casa, en la escuela y con la gente que los rodea.

Además al viajar los niños aprenden muchas cosas nuevas, conocen culturas interesantes, otros idiomas; adquieren diferentes valores e incluso habilidades.

Beneficios de viajar

  • Mejora la capacidad de adaptación

Las diferentes situaciones que vayan apareciendo durante el viaje, ya sean reconfortantes o problemáticas, sin duda fomentarán la capacidad de adaptación, la flexibilidad y la paciencia de los niños.

También, y no menos importante, permitirán experimentar la toma de decisiones para encontrar soluciones a los obstáculos que vayan surgiendo. 

  • Pérdida del miedo a lo desconocido

Salir de la zona de confort, es la clave para tener niños más despiertos con una mente que pueda entender de mejor manera las actividades y situaciones. El aprender y abrirse a nuevas regiones, nuevos climas, culturas, idiomas y gente fomenta su interés por lo desconocido y desarrolla la curiosidad de los pequeños.

Así, se darán el respectivo tiempo para investigar y analizar sobre el lugar que conocieron o sobre el próximo destino al que quieran ir junto a su familia.

  • Fomenta el respeto hacia otras personas

El tener contacto con nuevas personas, otros niños de su misma edad, gente más anciana; les enseñará a ser más tolerantes, comprensivos, accesibles, y a tener paciencia. 

  • Aprenden a ser realistas

Depende del lugar al que vayan padres e hijos, algunos van a ser destinos muy destacados que cuenten con todas las facilidades; mientras que en ocasiones pueden ser lugares que no tengan todas las comodidades a los que se está acostumbrado o que la realidad de la gente sea otra, con pobreza y necesidades.

De esta forma, los padres podrán dar lecciones para que los niños valoren lo que tienen y aprendan a apreciar sus raíces.

  • Disfrutan más de las pequeñas cosas

Desconectarse de la rutina, sin duda les enseña tanto a padres e hijos a vivir a un ritmo más lento y disfrutando de los pequeños placeres del mundo como un amanecer, un paisaje, un desayuno familiar, hablar con alguien desconocido y a disfrutar del propio camino.

Dejar de lado aparatos electrónicos, tablets, celulares y más, ayudará para que todos puedan integrarse y aprovechen el tiempo de una manera más productiva.

  • Desarrollan su intelecto

Conforme avanza el viaje aprenden de geografía, historia, idiomas, incluso gastronomía, ya que conocen la comida y sabores de diferentes sitios de una manera más divertida y que perdura para siempre en la memoria. Poco a poco los pequeños se irán familiarizando con ingredientes, frutas, verduras y algunos quizás quieran ayudar a la hora de la cena.

Viajar es clave para fomentar la autonomía y maduración de los niños, además de la capacidad de observación y de reflexión ante la vida.

Pero sobre todo, en esta etapa comparten tiempo de calidad con sus padres, hermanos, primos, abuelitos e incluso con sus tan queridas mascotas, se refuerzan los lazos familiares y toda esta magnífica experiencia deja una huella imborrable en su memoria. 

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