BienestarBlogAPRENDIZAJES CON ARTE Y ALEGRÍA

agosto 13, 2019by admin
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Cientos de investigaciones en el campo educativo dan fe de lo importante que es para un niño aprender con arte y alegría. Es demostrable en un 100% que nuestra memoria a largo plazo está asociada a lo emocional. Ya sea porque ocurrió algo muy bueno o porque ocurrió algo muy malo las neuronas fijan con...

Cientos de investigaciones en el campo educativo dan fe de lo importante que es para un niño aprender con arte y alegría.

Es demostrable en un 100% que nuestra memoria a largo plazo está asociada a lo emocional. Ya sea porque ocurrió algo muy bueno o porque ocurrió algo muy malo las neuronas fijan con mayor ahínco y perdurabilidad todo aquello que estuvo mediado por la alegría o el dolor.

Por supuesto, aquí la opción del dolor está negada por ilegal, porque no va acorde con la paz y porque es anacrónica.

Reivindicar la alegría es sinónimo de actualidad pedagógica, evolución espiritual, psicológica y filosófica y hasta de lo que representan muchos de los nuevos paradigmas de la gerencia empresarial y de lo que se ha dado en llamar, en la gestión comercial, como:

  • Neuromarketing
  • Neuroventas
  • Neuroinfluencia
  • Neurocomunicación

“Lo afectivo es lo efectivo” sentencia uno de los gurúes más reconocidos actualmente de la Inteligencia Emocional Daniel Goleman. 

¿Y qué más afectivo que aquello que nos produce alegría?

La alegría está a su vez íntimamente relacionada con el placer. Existe un “dispositivo” particularmente diseñado para el disfrute del placer en nuestro Sistema Límbico: La Región Septal. Hay una “maquinita” dentro de nosotros (también en el área límbica) encargada de darnos alegría y tranquilidad: La Glándula Pineal.

Tenemos hormonas diseñadas para hacernos felices. Las más conocidas: Endorfina, Dopamina y Serotonina.

Todos estos componentes y flujos cerebrales se potencian, dinamizan o trabajan mejor cuando tenemos experiencias vinculadas con el placer, la alegría, el amor, el descanso y el juego.

Tenemos, para que no quepa duda de que fuimos diseñados esencialmente para ser felices, un Hemisferio Derecho que tiene entre sus principales tareas ponernos a soñar (despiertos), imaginar cosas y vivir con mucha creatividad.

Es este Hemisferio Derecho el cerebro artista de nuestras existencias. Quienes se atreven a darle rienda suelta terminan siendo escritores, pintores, fotógrafos, actores, bailarines, músicos, escultores, cineastas. Muchas veces no es cuestión de quién se atreve, sino a quién deja la sociedad atreverse.

En algunas ocasiones suele suceder que este Hemisferio Derecho es reprimido, ignorado o segregado en “beneficio” del Hemisferio Izquierdo (el cerebro científico) que privilegia el orden, la secuencia, la lógica, la razón y  la temporalidad.

Cuando propiciamos el aprendizaje con arte y alegría en nuestros niños no deberíamos hacer entrar en conflicto a las ciencias con las artes. Ambos hemisferios necesitan ser atendidos y desarrollados por igual, tomando en cuenta a la vez al cerebro de las emociones (Límbico) y al cerebro de la acción (Básico o Reptil). Todo esto muy especialmente cuando se trata de la formación de niños de 5 a 13 años (una franja etaria en la que todo puede ser perfectamente artístico, lúdico y científico a la vez, sin los conceptos rígidos o preconcebidos con que los adultos ven esto de manera diferenciada).

Algunos dirán: ¡Pero bueno! ¿El asunto es con ciencia o con arte? ¿Qué debe ir primero, el arte o la ciencia? ¿No sería atrevido hablar de algo como Ciencia Creativa? La respuesta es: Con arte y alegría, sin dejar por fuera a la razón (lógica, que no force la barra) y a la acción. Y recordando siempre que es un planteamiento a considerar muy especialmente cuando se trata de niños de 5 a 13 años.

¿Qué es lo que nos permitiría integrar todo esto? La respuesta es: El juego.

La naturaleza del niño, que exige juego y más juego, va a ir siempre en mejor concordancia con el arte, las emociones y el movimiento.

Con estos insumos reflexivos tenemos que construir los cimientos de una nueva escuela. De una nueva escuela nueva, para superar todas las “escuelas nuevas” que nos han precedido. Hay algunas “escuelas nuevas” que nacieron hace 80 o 90 años, hay otras que tienen incluso más de 150 años, que aún rigen el modelo educativo latinoamericano y ya se pusieron un tantito viejas. No responden a las necesidades, a los descubrimientos y a las personalidades de los niños de hoy.

Un paradigma actual de la educación de nuestros niños para que transforme radicalmente la escuela debe ir de la mano del juego, del arte y de la alegría.

Es imperativo dar preeminencia, en los niños de 5 a 13 años, a una atención, estimulación y desarrollo de todos sus cerebros, asumiendo que las artes, las alegrías y los juegos son la mejor plataforma unitaria para el logro de este gran objetivo de evolución de la sociedad actual. 

No tiene sentido un niño “genio” que sólo sabe memorizar o repetir fórmulas. Luego de adulto la vida le reclamará competencias creativas y emocionales.

De nada valdrá una inteligencia “científica” si la inteligencia social e intuitiva no está presente.

Y para que todo esto se nutra y se complemente entre sí nada mejor que impulsar y promover el aprendizaje con arte y alegría.

Es una práctica que está respaldada por cientos de investigadores y de innovadores pedagógicos.

Entonces ¿Qué esperamos?

Fuente: Prof. Alfredo E. Berroteran M.

ESPECIALISTA EN EDUCACION INICIAL

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